Nuestro agroecosistema

Agricultura ecológica

La finca del Cortijo Nuevo de Búlar se gestiona con métodos y procedimientos de agricultura ecológica, estando certificada por CAAE cumpliendo las directrices que marca la norma de la Unión Europea.

 

En nuestro agroecosistema realizamos control biológico de plagas, fomentando el equilibrio ecológico natural con diversas especies herbáceas que posibilitan igualmente la diversidad de las poblaciones de insectos que se autorregulan de forma natural, creando un sistema ecológico complejo y equilibrado. Obtenemos así un aceite de oliva virgen extra ecológico premium, Oilé by Dehesa de Búlar, que además de tener una altísima calidad organoléptica y culinaria, presenta unos altos niveles de polifenoles, que son los responsables de que los aceites de calidad virgen extra sean la grasa más saludable a nivel mundial, algo reconocido por institutos médicos de todo el mundo.

El manejo de la cubierta vegetal, que compite por los recursos hídricos con el olivar, se realiza por medios mecánicos con desbrozadoras, aportando materia orgánica al suelo y enriqueciéndolo. Además, durante la primavera, introducimos rebaños de hasta ochocientas ovejas que nos ayudan a controlar la cubierta, dispersando semillas y aportando mientras pastan su estiércol, que añade nutrientes, materia orgánica y bacterias nitrificantes que mejoran la estructura física y química del suelo.

El abonado suplementario se realiza añadiendo estiércol compostado de oveja, suplementando cuando es necesario con abonos naturales de origen orgánico con certificado apto para la producción ecológica.

También aportamos a nuestros suelos compost de alpeorujo con unos altos niveles de nitrógeno, elemento fundamental para la correcta nutrición del olivo. Así mismo tenemos en proyecto la construcción de una planta de compostaje de alpeorujo en la propia finca, con intención de reincorporar al suelo todo el sobrante del proceso de obtención del aceite en la almazara, hojas, huesos y alpeorujo, cerrando así el ciclo de nutrientes en el olivar.

Cubiertas Vegetales y Suelos Vivos

 

Las condiciones edafológicas de nuestros suelos —tras décadas de laboreo tradicional que producían procesos erosivos muy acusados—, aconsejaron implementar, a partir del año 1996, un nuevo sistema de manejo del suelo mediante la creación y conservación de las cubiertas vegetales. La reducción de la erosión observada desde que se implementó este sistema ha sido espectacular, ya que hemos calculado que conseguimos evitar la pérdida de 10 Tm/ha/año de suelo, mejorando la infiltración del agua de lluvia a los acuíferos y minimizando la escorrentía superficial. La mejora física y química de nuestros suelos, reforzando su estructura y aumentando el porcentaje de materia orgánica y de la microfauna beneficiosa, nos permite considerar que estamos frente a “suelos vivos”, donde se recupera un perfil muy parecido al de los suelos vírgenes en zona forestales. Además,  en nuestra cubierta vegetal abundan especies de trébol y otras leguminosas, fijando nitrógeno en el suelo que sirve de nutriente para los olivos.

En definitiva, gestionamos nuestro olivar como si de una dehesa se tratara: la dehesa de Búlar, donde abunda el pasto para el ganado y donde se lleva a cabo un manejo orientado hacia la definición de un agroecosistema de olivar complejo y equilibrado, frente al sistema convencional de monocultivo con suelos desnudos y sin vida silvestre.

En este contexto ecológico y ambiental cultivamos y obtenemos los frutos con los que elaboramos nuestro aceite de oliva virgen extra ecológico premium Oilé by Dehesa de Búlar.

Gestión de zonas forestales, setos y linderos

 

Junto a las encinas (Quercus ilex) diseminadas entre el mismo olivar —algunas centenarias—, dentro de la finca contamos con casi cuarenta hectáreas de dehesa, monte bajo, setos y linderos arbustivos de encina, quejigo (Quercus faginea) y matorral mediterráneo, entre el que encontramos la aulaga (Genista spp.), el tomillo (Thymus spp.), el romero (Rosmarinus officinalis) y el majuelo (Crataegus monogyna). Nuestro compromiso con el medio ambiente y con la recuperación del paisaje tradicional nos obligó a diseñar una estrategia de gestión, mantenimiento y conservación de especies vegetales autóctonas, que ha producido unas áreas de ecotono agrícola-forestal que sirven de refugio tanto para los insectos beneficiosos para el olivar como para la macrofauna de la zona, presentando unos índices de biodiversidad vegetal muy difíciles de encontrar en un olivar en producción.

Biodiversidad

En el área delimitada por la finca de Búlar podemos encontrar una gran variedad de fauna, identificando las especies que se nombran a continuación:

 

Los mamíferos carnívoros más representativos son el zorro (Vulpes vulpes), la gineta (Genetta genetta), el tejón (Meles meles) y el gato montés (Felis silvestris silvestris). Esperamos con ilusión la llegada del lince ibérico (Linx pardinus) —el felino más amenazado del mundo—, ya que estamos situados en la zona natural de expansión de la especie, siendo la cara norte de Sierra Arana un hábitat perfecto para su desarrollo, habiéndose registrado ya presencia ocasional en la comarca.

Entre los mamíferos herbívoros, y aparte del conejo común (Oryctolagus cuniculus) —del que tenemos una población importante— y la liebre (Lepus granatensis), podemos destacar el jabalí (Sus scrofa) y la cabra montés (Capra pirenaica hispanica), que se acerca al olivar especialmente en verano desde el cercano Parque Natural de la Sierra de Huétor. Es usual encontrar, también, en las ramas de nuestros olivos al lirón careto (Eliomys quercinus) y, bajo tierra, al topillo mediterráneo (Microtus duodecimcostatus), que sería —como el conejo— una plaga importante si no existieran en la finca abundantes poblaciones de depredadores. Al fin y al cabo, las plagas no son más que la respuesta de la naturaleza a desequilibrios ecológicos que resultan minimizados con una correcta gestión del agrosistema.

En nuestros cielos es posible avistar aves rapaces como al águila imperial ibérica (Aquila adalberti), catalogada en peligro de extinción y la más majestuosa de las rapaces ibéricas. También es frecuente avistar el águila calzada (Hieraaetus pennatus), que anida en las inmediaciones de la finca. El halcón peregrino (Falco peregrinus), el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) y el buitre leonado (Gyps fulvus) también se avistan con frecuencia. Entre las rapaces nocturnas destaca la presencia de búho real (Bubo bubo), que también anida en las inmediaciones, la lechuza (Tyto alba), el autillo (Otus scops) y —como no— el mochuelo (Athene noctua).

Imposible enumerar todas las especies de aves insectívoras presentes en la finca, destacando la abubilla (Upupa epops), el abejaruco europeo (Merops apiaster) y el alcaudón real (Lanius meridionalis), aunque éste también caza pequeños mamíferos.

Entre los reptiles destacamos la culebra de escalera (Rhinechis scalaris), que puede alcanzar hasta los dos metros de longitud, y el lagarto ocelado (Timon lepidus).

En la finca no solo respetamos a todas estas especies, sino que manejamos el olivar y las zonas de monte para mejorar sus poblaciones y establecer un equilibrio ecológico natural, y estamos situando en lugares estratégicos cajas nido, tanto para aves insectívoras como para rapaces y murciélagos, que nos apoyen en el control biológico de plagas.